GRAN CRUZADA DE FE

EL EXCELSO CREADOR

«De Jehova es la tierra y su plenitud; El mundo y los que en el habitan.» Salmo 24:1
La sola idea de un viaje a Machu Pichu, es un derroche de imaginación, una altura impresionante, el antiplano andino en todo su esplendor, es cautivadoramente majestuoso. La conmovedora vista de aquel emporio sagrado de los Incas, que ha transcendido entre nosotros como una herencia universal, es de una riqueza espiritual que cautiva la mente y el espíritu de los turistas que allí llegan.
Observar a los turistas que ascienden  a la cima del templo, es darnos cuenta de la gran variedad de personas, y de sus actitudes frente  las construcciones indígenas, es de lo mas multicolor; hay quienes toman posiciones físicas místicas, otros con nervios artísticos quieren llevarse en las fotos el sagrado lugar, otros esperan tomar nuevas energías, que aquel lugar, según sus creencias, le otorgaran durante el viaje sagrado de sus vidas. Esto le confiere al lugar una atmósfera espiritual muy particular.
Mas allá de eso, aquello es maravilloso para ver la gloria de Dios en todo su esplendor. Es digno de apartarse del furor turista y pensar en el Creador de aquella impresionante belleza natural. Los incas subían lo mas alto en búsqueda de respuestas religiosas, sus dioses moraban bien alto, lejos del hombre. Queda a nosotros la reflexión de adorar al Creador, fue su palabra la que hizo todo, es el Rey de Gloria, el Señor de los Ejércitos que nos envía bendición y vida eterna. El Señor creador reina en toda la tierra, maravillarse ante su majestad y adorarla, es la única conducta aceptable del hombre que visita a esta maravilla que posee la humanidad.
¿Quien subirá al monte del Señor? ¿Quien permanecerá en su lugar santo?
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